Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa.
Voltaire
El Mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
El mundo es eso - reveló - un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.
Eduardo Galeano
El Libro de los Abrazos
A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro. Chesterton
La noche de los feos
Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia.
Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro. [ continuar leyendo ]
El Almuerzo
No sin trabajo un cronopio llegó a establecer un termómetro de vidas. Algo entre termómetro y topómetro, entre fichero y curriculum vitae. Por ejemplo, el cronopio en su casa recibía a un fama, una esperanza y un profesor de lenguas. Aplicando sus descubrimientos estableció que el fama era infravida, la esperanza paravida, y el profesor de lenguas intervida. En cuanto al cronopio mismo, se consideraba ligeramente supervida, pero más por poesía que por verdad. [ continuar leyendo ]
O Vento
Dis que por boca do Espíritu Santo,
que debe ter unha boca ben negra
púxome o cregro na misa do pobo
(¡nai que me deu!…) como naide se vexa. [ continuar leyendo ]
Sobre a morte de Bieito
Foi preto do camposanto cando eu sentín boligar dentro da caixa ó pobre Bieito.(Dos catro levadores do cadaleito eu era un). ¿Sentino ou foi aprensión miña? Entón no podería aseguralo. ¡Foi un rebulir tan maiño…! Como a teimosa puvulla que rila, rila na noite, rila de entón no meu maxín afervoado aquel maiño rebulir.Pero é que eu, meus amigos, non tiña seguranza, e polo tanto — comprendede, escoitade — polo tanto non podía, non debía dicir nada.
Imaxinade nun intre que eu dixese:
– O Bieito vai vivo.
O inglés
Eu quixen asesinar a un inglés, por patriotismo. O caso aconteceu na Pampa Central da República Arxentina e no tempo da guerra de Cuba. Era eu daquela un melido rapaz de doce anos, apouvigado pola morriña das paisaxes nativas, acabadas de deixar, e pola tristura dos campos en que me vía forzado a vivir.
Lendo certo período menstrual - Celso Emilio Ferreiro
Olla meu irmáu honrado
o que acontez con Daniel:
os que o tiñan desterrado
agora falan ben del. [ continuar leyendo ]
Anxelinos ó Ceo - Valentín Lamas Carvajal
Repinican as campanas;
camiño d’ o Cimeterio,
levado ô lombo de catro
que foron seus compañeiros,
vai n-unha caixa postiño
o calávre d’ un pequeno,
que mais que morto semella
dormido ánxel d’ o ceo,
pois coroado de froles
e con aliñas puxérono;
e leva en cruz as manciñas,
leva os lábeos entrabertos
o sembrante com’ a neve
branco, y-os olliños pechos,
e como madeixas d’ ouro
vánlle brilando os cabelos. [ continuar leyendo ]

publicado el 24 del 10 de 2007 » 